Quién soy

Todas las personas no miramos el mundo con los mismos ojos. Vemos lo mismo, pero extraemos diferentes visiones dependiendo de nuestras capacidades, aficiones e intereses. Yo soy pintora, y cuando miro, lo que veo es lo que me gustaría ser capaz de reflejar en un papel por medio de gruesos trazos de acuarela. En un paisaje uno busca la perspectiva, el color, la luz, el ambiente; en un motivo particular se busca la definición, el encuadre; en un retrato queremos ver el parecido pero principalmente la expresión, la emoción, la vida de la persona a través de los ojos.

Al principio pintar retratos de desconocidos no era fácil. Miro mis primeros trabajos y reconozco la valentía del principiante pero también detecto los errores. Entonces aún no sabía que un buen retrato cuenta una pequeña historia, hay un antes y un después al momento que yo pinto que debe quedar plasmado también. No se puede pintar a alguien con una expresión "congelada", porque se corre el riesgo de que uno no se reconozca en ese momento, no se guste porque considere que esa persona no es enteramente él. Y un retratista termina un cuadro esperando que el retratado le diga "me encanta" y perciba que es más que una foto, porque su figura inmovilizada ha pasado a estar repleta de movimiento y vida.

Yo no he elegido especializarme en pintar retratos, han sido las personas retratadas las que me han elegido, retándome a plasmar sus sonrisas y sus miradas sobre un papel con una técnica muy rápida y expresiva, radiante y cargada de movimiento como es la acuarela.